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Dentro del laborario de antenas

julio 17, 2012

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Dentro del laborario de antenas

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julio 17, 2012

GLOBAL- Hay muchas cosas que tomar en consideración cuando se compra un smartphone: ¿Cuán brillante y grande es la pantalla? ¿Cuán buena es la cámara? ¿Cuenta con el último software?

Afortunadamente, cuando se compra un teléfono Nokia no necesitamos añadir “¿Funciona bien la antena?” a la larga lista de variables. Esto, porque gente como Randy Leenerts -quien es parte el equipo de pruebas de antenas- pasa más de 150 horas en cada modelo asegurándose por responder afirmativamente a esa pregunta.

Teléfono Móvil = radio
“Para mi, el teléfono móvil es sólo un radio”, explica Randy desde su laboratorio en Dallas, Texas. “Nosotros sólo miramos el transmisor y cómo éste transmite la señal a la estación base. También medimos la sensibilidad del receptor y cómo escucha la estación base. Eso es todo”.

“Si un equipo no hace estas dos cosas lo suficientemente bien como pasar nuestras pruebas, no sale al mercado. Es así de sencillo. No puede existir algo como un teléfono que falle”.

La cámara de pruebas

El principal equipo usado en el proceso de certificación es un espacio gigante llamado “la cámara Anecoica”. Este es uno de los lugares más tranquilos del planeta, pero en este caso, es donde se cumple esa regla que afirma que el silencio es de oro.

Es una gran caja de metal que impide la entrada de todas las ondas de radio. En su interior hay unas estructuras cónicas rellena de carbón que atrapa las ondas. Como no hay reflejos en la habitación, se simula una situación de exteriores en la cual no hay objetos alrededor del usuario.

El teléfono se coloca en una mesa que da vueltas y rota para fromar un patrón 3D. El resultado de esta prueba es promediado para obtener números del Poder Radiado y de la Sensibilidad Isotrópica. Estos representan el criterio de los modelos que pasan la prueba y los que la fallan.

Otras pruebas usan una cabeza falsa (completa con fluido cerebral), y manos falsas que simulan diferentes agarres del equipo para asegurar que la antena funciona bien y mantiene la caída de llamadas en un mínimo.

El importante paso final

Para el momento en que el equipo llega a este laboratorio de antenas, el smartphone está casi completo. La antena ya ha sido diseñada, posicionada e implementada en el equipo. Randy comenta: “Es muy tarde para hacer cambios de diseño”. Para todos los que trabajaron en el equipo, este proceso de certificación es un paso final antes que el modelo llegue a las manos de los usuarios. Pero, ¿que tan relevante es? ¿Es sólo una formalidad?

Hace diez o quince años, teníamos equipos de una sola banda GSM con antenas externas que funcionaban muy bien. La razón por la cual existe esta prueba hoy día es porque las hemos llevado dentro del teléfono, se han vuelto más complejas y hacerlas que funcionen bien es un gran reto.

No podemos seguir hablamos de sólo una antena. hay GPS, Wi-Fi, Bluetooth, bandas bajas, bandas altas y todas tienen que trabajar juntas al mismo tiempo, manteniéndolas muy pequeñas para que entren en el equipo.

El metal es la pesadilla

Continúa Randy: “la gente adora esas cubiertas metálicas brillantes, pero son terribles para las antenas. Por otro lado, colocar las antenas detrás de cubiertas plásticas es complicado. Dependiendo de dónde las personas coloquen sus dedos, la posición de la antena puede tener un gran efecto en el desempeño”.

No suena como algo tan sencillo, ¿cierto?

Por ello, la próxima vez que realices una llamada en tu Nokia Lumia, piensa un poco en Randy y sus 150 horas de pruebas para asegurar que una conversación vital para tí no desaparezca repentinamente. Sus puebas pueden ser pequeñas, pero son una parte crucial del proceso de llevar tu smartphone favorito a tus manos.

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